Sabotage (1936)
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Director: Alfred Hitchcock
Producción: Shepherd - Gaumont British Pictures Guión: Charles Benett, según la novela de Joseph Conrad "The Secret Agent" Adaptación: Alma Reville Fotografía: Bernard Knowles Intérpretes: Sylvia Sidney (Sylvia Verloc), Oscar Homlka (Verloc, su marido), Desmond Tester (Stevie, el hermano de Sylvia), John Loder (Ted Spencer, el detective), Joyce Barbour (Renée), Matheew Boulton (comisario), Duración: 76 minutos, B/N |
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Un sargento detective, Ted Spencer, se camufla como tendero de ultramarinos con el objetivo de descubrir los detalles de un complot terrorista que tiene como objetivo, nada menos, que la destrucción de la ciudad de Londres. Su tienda está al lado del Bijou Cinema, una sala de cine dirigida por Karl Verloc, que en realidad es el cuartel general de los terroristas. La joven esposa de Verloc y su hermano pequeño Stevie desconocen las actividades secretas del cabeza de familia. Así, un día, Verloc pide al niño que entregue unas cajas de películas que contienen una bomba a punto de estallar en el lugar de destino y destruir partes del centro de Londres. Pero Stevie se entretiene en el camino y muere en la explosión. Cuando Mrs. Verloc conoce la verdad sobre su marido, planea una venganza; de hecho, su marido muere durante la cena, aunque de un modo ambiguo, pues parece ir él mismo hacia el cuchillo que ella sostiene. La mujer llena de remordimientos y sentimientos de culpa decide entregarse pero Spencer, que se ha enamorado de ella tratará de ayudarla.
Película de suspense de gran intensidad y cuidadosamente estructurada que contiene todos los temas presentes en la excelente novela de Joseph Conrad en la que se basa, aunque Hitchcock traslada la acción a una época posterior y le imprime su sello personal. Como en El hombre que sabía demasiado y 39 escalones al director no le interesan para nada las razones que impulsan a los terroristas a actuar, como actuan, ni cual es la situación política internacional. Le preocupan sobre todo el lado oscuro de la naturaleza humana y el sufrimiento de las personas inocentes, que es el inevitable fruto del terrorismo político. Con todo, y a pesar de algunos excesos cuestionables (como la terrible muerte del niño que lleva la bomba) estamos ante una de las películas más entretenidas de su etapa británica, plagada de escenas de gran tensión y angustia para el espectador, mágnificamente interpretada además por una acertadísima Sylvia Sidney o por Desmond Tester, uno de los niños más simpáticos que recuerde uno en el cine (cosa harto rara), cuya muerte desconcierta siempre a más de uno por cierto que esta película es una de las favoritas nada menos que de Steven Spielberg.