El ring (1927)

Director: Alfred Hitchcock

Producción: British International Pictures

Guión: Alfred Hitchcock

Adaptación: Alma Reville

Fotografía: Jack Cox

Intérpretes: Carl Brisson (Jack Sander), Lillian Hall-Davis (Nelly), Ian Hunter (Rob Corby)

Duración: 82 minutos, B/N, muda

Un campeón Australiano de Boxeo, el Colonial, es el pretendiente de Nelly, la protagonista de la historia. Un dia le regala un brazalete que representa una serpiente. Ambos se besan y la chica se coloca la joya en el brazo, por encima del codo. Cuando su actual novio Jack llega, la chica desliza el brazalete hasta la muñeca y lo oculta con la otra mano. Al ver esto, el Colonial, para ponerla en un compromiso delante de Jack le tiende ostensiblemente la mano como para decirle adiós. La chica rehusa el saludo para que no se descubra el brazalete y Jack lo interpreta como un gesto de fidelidad. Más tarde la chica está con Jack al borde del agua y deja caer el brazalete. Jack lo recoge y le pide explicaciones. La chica cuenta que el Colonial se lo ha regalado porque no quería utilizar para sí la prima del combate que habia ganado. Jack dice entonces "¿Así pues me corresponde a mí este brazalete?". La chica se lo devuelve, pasándoselo alrededor del cuello, como un anillo. Así, a lo largo del film se producirán toda clase de utilizaciones del brazalete, que al final es retorcido como una serpiente. Por otra parte la palabra "ring" no solo hace alusión al lugar en el que se disputan los combates, sino que significa también anillo (en inglés).

  

La fría acogida dispensada por el público a su anterior película, Easy Virtue y el deseo de Hitchcock de dar un giro a su carrera profesional, llevaron al director a abandonar la Gainsborough, productora de sus cinco primeras películas y a firmar un contrato con la British International de John Maxwell, donde podía gozar inicialmente de una mayor libertad creativa. Esto le permitió confeccionar por vez primera guión, dirección e idea argumental propia, aunque curiosamente la película no contiene ningún elemento de suspense ni de intriga criminal. Podemos decir que estamos ante una comedia dramática que constituye uno de los trabajos más logrados de la etapa muda de su director, en el que Hitchcock tuvo la oportunidad de poner al servicio de la historia todos los conocimientos técnicos que habia adquirido durante su estancia en Alemania. Buen ejemplo de ello puede ser la emocionante escena del combate en el Albert Hall, donde usó un proceso llamado Shufftan (usado por primera vez por Fritz Lang en Metrópolis), que permitía rodar escenas en lugares público, combinando la acción real en primer plano con maquetas fotografías o decorados pintados. 

También abundan a lo largo de la película toda clase de hallazgos visuales ( planos inclinados, superposiciones, reflejos, espejos...) y simbólicos (podría decirse que estamos ante la película más profunda de la primera etapa de Hitchcock como director). El mismo habla del film: "…después de El enemigo de las rubias éste fue el segundo film de Hitchcock. Habia toda clase de innovaciones y me acuerdo de que una escena de montaje muy elaborada fue aplaudida la noche del estreno. Era la primera vez que me pasaba y debo decir que la crítica vio perfectamente todos los procedimientos que que inicié y que después se hicieron corrientes. Fue un éxito de crítica pero no de dinero".