The Perfect Crime (1957)
![]()
![]()
![]()
![]()
![]() |
Director: Alfred Hitchcock Guión: Stirling Silliphant, según el relato de Ben Ray Redman Fotografía: John Russell Música: Stanley Wilson Intérpretes: Vincent Price (Charles Courtney), James Gregory (John Gregory), John Zaremba (el fotógrafo), Marianne Stewart (Alice West), Mark Dana, Gavin Gordon, Thérèse Lyon, Nick Nicholson, Charles Webster Fecha de emisión: 20 de octubre de 1957 Duración: 25 minutos, B/N |
Entretenido, divertido y macabro episodio lleno de maldad y humor negro, excelentemente interpretado por el gran Vincent Price, amigo personal de Hitchcock, que da vida a un astuto y arrogante detective, de reputada carrera profesional, que un buen día recibe la visita de un extraño hombre que le demuestra que en el último caso que ha resuelto el veredicto del jurado ha sido erróneo y ha mandado a la silla eléctrica a un inocente. El detective, temeroso de convertirse en objeto de burlas y no pudiendo soportar un borrón en su irreprochable carrera, asesina al extraño. Para librarse del cadáver Courtney lo convierte en un jarrón que guardará celosamente dentro de la vitrina de sus trofeos profesionales.

Presentación de Alfred Hitchcock: (Fumando una pipa) Buenas noches señoras y caballeros, y Doctor Watson, donde quiera que esté. (haciendo burbujas) El caso de esta noche se titula "El crimen perfecto". (haciendo burbujas) No estoy seguro de quien dijo que un crimen perfecto perfecto es exactamente lo mismo que un matrimonio perfecto. Ser perfecto depende de no ser capturado. El plan de esta noche (rodeado de burbujas)...esta es exactamente la razón por la que nunca llevo mi pipa a la cama, si te quedas dormido puede ocurrir una desgracia ('you can be bubbled to death', juego de palabras en inglés). Ahora únanse a mi mientras vemos "El crimen perfecto" (haciendo burbujas).
Despedida: (Hitchcock en el despacho del protagonista) Lamento informarles de que el Señor Courtney no pudo conservar su trofeo mucho tiempo, ya que fue capturado. Una sirvienta tiró el jarrón al suelo y éste se rompió en mil pedazos...algunos de ellos fueron identificados como trozos del Señor Gregory. Como ven los rellenos de oro de este diente resistieron la prueba del horno, pero ni todos los buenos doctores ni todos los buenos policias podieron recomponer al Señor Gregory. La sirvienta se convirtió en una celebridad. Aquí es donde reside el verdadero significado histórico de esta historia. Desde entonces todas las criadas del mundo han estado rompiendo vasijas sin parar, tratando de emular su éxito. Eso es todo, hasta la próxima semana en que estaremos de vuelta con otro crimen imperfecto. Buenas noches.
