One More Mile to Go (1957)
![]()
![]()
![]()
![]()
![]() |
Director: Alfred Hitchcock Guión: James Cavanag, según el relato de F. J. Smith Fotografía: John Russell Música: Stanley Wilson Intérpretes: David Wayne (Sam Jacoby), Louise Larrabee (Martha), Steve Brodie (policía), Norman Leavitt (empleado de la gasolinera) Fecha de emisión: 7 de abril de 1957 Duración: 25 minutos, B/N |
Gran episodio, con una excelente puesta en escena, buenos diálogos y un parecido más que notable con algunos pasajes de "Psicosis", especialmente el comienzo, cuando asistimos a la discusión de la pareja protagonista desde el punto de vista de una cámara voyeur, que se limita a mostrarnos lo que sucede en la casa desde el exterior, o toda la huida en coche con el inquisitivo policía pisando los talones al protagonista. He aquí el argumento:
Un hombre asesina a su esposa durante una fuerte discusión. Para librarse del cadáver lo transporta en el maletero de su coche. Durante la huida es detenido por un policía que le advierte que no puede continuar el viaje con uno de los faros estropeado. Con el fin de no levantar ninguna sospecha decide pararse en la primera gasolinera que encuentra. Mientras arregla el faro el policía le pide que abra el maletero con el fin de comprobar que no se haya ningún cable suelto. Tras minutos de angustia, el hombre comprueba felizmente cómo el faro se enciende. El asesino vuelve a reanudar su viaje, con tan mala suerte que el policía vuelve a llamarle la atención debido a que se ha olvidado el cambio en la gasolinera. El policía vuelve a echar un vistazo al faro, que falla nuevamente. Finalmente le invita a que le acompañe a la comisaría que se encuentra sólo a una milla de distancia.

Presentación de Alfred Hitchcock: (con una réplica de su cabeza) Buenas noches, muchos de ustedes habrán leido, sin duda, como Ana Bolena perdió su cabeza. El rey Enrique VIII dejó de sentirse fascinado por ella y la mandó decapitar. Ahí es donde comienza la legenda. Su cadaver vagó cada noche con elegancia y dignidad extrema con su cabeza debajo del brazo. Ahora, lo que me ocurre, es que con dos cabezas puedo pensar más claramente. Sin embargo, si ocurriera lo peor, una cabeza es el mínimo básico para sobrevivir. Por lo tanto en mi trabajo casi nunca me atrevo a vagar por ahí sin una cabeza de repuesto. La leyenda de esta noche habla de la vida moderna, y de como solucionar problemas...conyugales. Pero primero, amigos compradores potenciales, presten atención a estos consejos (publicidad).
