Inocencia y
juventud (1937)
![]()
![]()
![]()
| Director: Alfred Hitchcock
Producción: Gainsborough-Gaumont British Guión: Charles Bennett Música: Louis Levy Intérpretes: Derrick de Marney (Robert Tisdall), Nova Pilbeam (Erice), Percy Marmont (Coronel Burgoyne), Edward Rigby (el viejo Will), Mary Clare (la tía de Erica), John Longden (Kent), George Cuzon (Guy), Basil Radford (el tío Basil) Duración: 80 minutos, B/N |
![]()
En una noche de tormenta se ve cómo una pareja discute violentamente. Un relámpago ilumina el rostro del hombre, que sufre un tic nervioso en el ojo izquierdo. Poco después, el joven Robert Tisdall descubrirá el cadáver de la muchacha a la orilla del mar. Es Christine Clay, una actriz con la que él había mantenido relaciones. Creyendo que aún se encuentra viva intenta ayudarla, pero dos muchachas le ven y le toman por el asesino. Cuando comienza la investigación se descubre la relación de Robert con la víctima y también que el cinturón con el que se había estrangulado a Christine pertenecía a un impermeable de Robert. Así, el joven es detenido, pero consigue escapar de la Comisaría. En su huida se encuentra con Erice, la hija del jefe de Policía que, llevada por cierta intuición cree en su inocencia y decide ayudarle para encontrar al verdadero asesino. En el transcurso de su investigación ambos se enamoran descubren como única pista a un pobre viejo que puede ser capaz de reconocerle, debido a su famoso tic
Una trama netamente hitchcockiana, para una película llena de reminiscencia de 39 escalones y que en clave mucho más desenfadada recuerda a la obras más personales y divertidas de la etapa inglesa de su director. Entretenida, aunque un poco ligera y rutinaria por momentos, y con unos protagonistas algo bisoños como para transmitir grandes dosis de emoción, la función se salva gracias a la habitual y meritoria puesta en escena, que juega con todos elementos en pantalla para crear el preceptivo suspense y convertir lo que a priori podría parecer una película algo tonta en una habil, chistosa y bien acabada obra menor, llena de los típicos detalles humorísticos que los incondicionales del director inglés reconocerán inmediatamente. Para las antologías cinematográficas quedará sobre todo un virtuoso y espectacular travelling durante una fiesta que, mostrando en gran plano general una atestada sala de baile, termina en un primerísimo plano del parpadeante ojo del asesino (anticipando en cierta forma el no menos virtuoso plano de la llave de Encadenados)...En América le cambiaron el título por el de A Girl Was Young y, con todo, supuso únicamente una pequeña decepción.