El hombre que sabía demasiado
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| Director: Alfred Hitchcock
Producción: Gaumont British Guión: A.R. Rawlinson y Edwin Greenwood, según una historia original de Charles Bennet y D.B. Windham Lewis. Música: Arthur Benjamin, dirigido por Louis LevyIntérpretes: Leslie Banks (Bob Lawrence), Edna Best (Jill Lawrence), Peter Lorre (Abbot), Frank Vosper (Ramon Levine), Nova Pilbean (Betty Lawrence), Hugh Wakefield (Clive), Pierre Fresnay (Louis Bernard), Cicely Oates (Agnes), Clarke Smith (inspector Binstead), George Couzon (Gibson) Duración: 100 minutos, B/N |
Bob Lawrence, su esposa Jill y su hija Betty entablan amistad con un francés, Louis Bernard, durante unas vacaciones en Saint Moritz. El asunto se complica cuando Bernard es asesinado y, justo antes de morir, le pide a Bob que entregue a las autoridades unos documentos que tiene escondidos en su habitación. Bob descubre que Bernard era, en realidad, un agente del Servicio Secreto británico que iba tras una misteriosa organización. Ésta está planeando asesinar a un político extranjero durante su visita a Londres. Durante los interrogatorios Bob recibe una llamada que le advierte que se aparte del asunto o su hija, que ha sido secuestrada para hacerle callar, sufrirá las consecuencias. Bob asustado ante la amenaza de muerte que se cierne sobre Betty, decide no contar nada a la policía a su regreso a Londres. Entonces, guiado por las indicaciones que había en el documento de Louis, entra junto con su íntimo amigo Clive, al que cuenta todo, en una especie de templo llamado el Tabernáculo del Sol, donde, al parecer, se reúne la misteriosa secta. Aquí es descubierto. Entre los miembros de la secta descubre que el cabecilla es Abott, un compañero de Louis a quien también conoció durante las dramáticas vacaciones, secundado por Levine y la enfermera Agnes, quienes jugaban con su esposa al tiro con arco...

Primera versión que Hitchcock rodó de la conocida historia que puede considerarse también como la primerá película en la que el director se sintió completamente a sus anchas, en parte gracias a su regreso a la Gaumont British de Michael Balcon, productor que le había hecho debutar en el cine años atrás y que le ofreció guiones con los que el director podía "navegar" con facilidad y demostrar su maestría. Así, juntos iniciaron una etapa en la que Hitchcock resurgió de sus cenizas y dirigió algunos de los thrillers más famosos de la década de los 30, empezando por éste en el que, aunque pueden apreciarse algunos errores de estructura y los personajes no están tan bien perfilados como los del remake de 1956, contiene de sobra las dosis necesarias de suspense y emoción que acabaron por seducir a un público, que lo convirtió en un clamoroso y merecido éxito, no sólo en Inglaterra, sino también en USA donde el productor David O. Selznick ya empezaba a escribir el nombre de Hitchcock con letras de oro en su agenda. Como en el remake americano destacá la tensa y elaborada escena del Albert Hall, quizás algo más simple, pero igualmente agobiante y estremecedora: "puede decirse que la primera versión la rodó un aficionado con talento y la segunda un profesional" declararía Hitchcock posteriormente...y también el espectacular final que no coincide con el del remake.