Hasta que
Hitchcock la llamó para protagonizar su primera producción
americana, Rebeca,
Joan Fontaine sólo había intervenido en algunos papeles
secundarios. La interpretación de la frágil muchacha
desprotegida la elevó al estrellato, consiguiendo una nominación
al Oscar como mejor actriz y encasillándola en un papel
que repetiría varias veces a lo largo de su carrera..."Selznick pretendía renovar
la operación publicitaria que presidió la elección
de Escarlata O´Hara y convenció a todas las grandes
estrellas de Hollywood para que se hicieran pruebas para el papel
de Rebeca, pero desde el principio yo sabía que Joan Fontaine
era la más indicada porque percibí que ella misma
era poco cosciente de sí misma como actriz, pero veía
en ella posibilidades para una interpretación contralada
y tímida. Los primeros días de rodaje se mostró
demasiado tímida pero presentí que llegaríamos
donde quería, y llegamos" declaró sobre
ella el director inglés. Curiosamente en España adquirió
gran popularidad no sólo por su magnífica interpretación
en Rebeca (film famosísimo en aquella época), sino
también por la famosa chaqueta de punto que lucía
en la película, que desde entonces en nuestro pais recibe el nombre
de Rebeca, en recuerdo a la mejor película de 1940...
La frágil presencia de la Fontaine fue requerida de nuevo por el maestro para protagonizar junto con Cary Gran Sospecha (Suspicion) una excelente película maltratada por los productores, en la que volvió a demostrar su categoría como actriz hitchcockiana, dando vida a la mujer que cree haberse casado con un asesino que pretende acabar con su vida.