The Crystal Trench (1959)
![]()
![]()
![]()
![]() |
Director: Alfred Hitchcock Guión: Stirling Silliphant, según el relato de A. Mason Fotografía: John Warren Música: Stanley Wilson Intérpretes: James Donald (Mark Cavendish), Patricia Owens (Stella Ballister), Harold Dyrenforth (Frederic Blauer) Fecha de emisión: 4 de octubre de 1959 Duración: 25 minutos, B/N |
Interesante aunque algo lento y convencional capítulo que presenta una reflexión sobre el poder destructivo del paso tiempo y cuyo principal interés recae sobre su sorprendente final. Argumento: Mark es un joven aficionado al alpinismo y decide hacer un viaje a un lugar de alta montaña donde le esperan unos amigos. Sin embargo, cuando llega se entera de que tres alpinistas han sufrido un accidente y uno de ellos ha muerto congelado. Mark deberá comunicar la noticia a su esposa, Stella, quien le pide que haga todo lo posible por recuperar el cadáver de su marido. Mark, conmovido, decide ir en su busca. A pesar de que efectivamente descubre el cadáver, no logra salvarlo ya que éste cae a las profundidades del glaciar. Con la sospecha de que ha sido el compañero de su marido el causante de su fatídico final, Stella prefiere abandonar el lugar. Le acompañará Mark. Una vez en Londres, éste le pide que se case con él. Pero Stella rechaza su proposición, confesándole que está dispuesta a guardar fidelidad a su marido. En secreto tiene la esperanza de que algún día su cadáver surgirá del glaciar. Pasan los años y vuelve a presentarse la oportunidad de recuperar el cadáver. Esta vez lo consiguen, pero Mark descubre que en su cuello llevaba colgado el retrato de otra mujer.

Presentación de Alfred Hitchcock: (escalando una montaña) Buenas noches, señoras y caballeros. Me dispongo a cortar esta cuerda ya que me está obstruyendo el paso. No puedo encontrar a mi compañero, estaba aquí hace un momento. De repente escuché un grito y desapareció (Hitchcock corta la cuerda). Oh, Dios mio...creo que he cometido un terrible error, mi amigo estaba en el otro lado de la cuerda. Maldita sea. Él era también mi socio en un negocio, pero el show debe continuar. Esta noche les presentamos un pequeño y frío cuento titulado "El ataud de cristal"...
Despedida: Hasta aquí nuestra versión de "Iceman Cometh". Volveré para decirles una última cosa dentro de un momento. Primero tenemos que cruzar una de esas grietas traidoras que asolan el glaciar de la televisión (publicidad). Creo que debo comenzar el descenso, antes de que me convierta en fuente de inspiración para una leyenda sobre un abominable muñeco de nieve. La semana que viene estaré de vuelta con una nueva historia condimentada con un poco de publicidad. Hasta entonces, buenas noches (Hitchcock comienza a descender pero cae al vacio).
