Yo confieso
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| Director: Alfred Hitchcock
Producción: Alfred Hitchcock, Warner Bros. Guión: George Tabori según la novela de Paul Anthelme Our two consciences Música: Dimitri Tiomkim Intérpretes: Montgomery Clift (Padre Logan), Anne Baxter (Ruth Grandfort), Karl Malden (Larrue), Brian Aherne (Willy Robertson), O.E.Hasee (Otto Keller), Dolly Haas (Alma Keller), Roger Damm (Pierre Grandfort), Charles André (Padre Millais), Judson Pratt (Murphy) Duración: 95 minutos, B/N |
Otto Keller, un emigrado alemán que trabaja como sacristán en una iglesia católica de Quebec, mata al abogado Villette, quien le habia sorprendido cuando estaba robando. Arrepentido y con remordimientos de conciencia esa misma noche decide confesarse con el padre Logan, que de madrugada le sorprende destrozado en un banco de la iglesia. Como Otto Keller llevaba una sotana la noche del crimen, las sospechas recaen sobre el joven religioso, que no puede ofrecer ninguna coartada y sobre quien precisamente el abogado Villette ejercía un chantaje relaccionado con una aventura amorosa del padre logan, anterior a ser ordenado sacerdote Así, obligado por el secreto de confesión dejará que las sospechas recaigan sobre él, dejandose acusar y juzgar sin decir una sola palabra. Al final será absuelto "en beneficio de la duda", a pesar de la hostilidad de la muchedumbre, pero en el último momento Otto Keller se desenmascarará y morirá en brazos del padre Logan, que le administra los últimos sacramentos.
Basada en una obra de Paul Anthelme, Yo confieso es una buena película de Hitchcock, cuyo principal mérito recae en la perfecta descripción de la angustia creciente del personaje religioso. Además, como es costumbre, el director demuestra en ella un dominio absoluto sobre la puesta en escena y un talento innato que le permite mantener un tono de intriga extraordinario a lo largo de toda la cinta. Aun así, la película no suele encontrarse entre las preferidas del público y la crítica, ya que el desarrollo de la historia de amor es muy supercial y aveces hasta chirriante, y lo más importante: carece de la mirada irónica y del humor latente que siempre impregna las mejores y más personales películas de su director. Sobresalen eso sí, las actuaciones de un atormentado y memorable Montgomery Clift, la de Anne Baxter (una actriz a la que Hitch no quería para ese papel, ya que prefería a Anita Ekberg, la prota de La Dolce Vita de Fellini) y la presencia de grandes secundarios como Brian Aherne o Karl Malden.
Francois Truffaut habló así de la película "Hay cosas hermosas en Yo confieso. Clift anda a lo largo de toda la película; es un movimiento hacia delante que que recoge como un abrazo la forma del film, y es hermoso porque expresa de manera concreta la idea de rectitud [...] Además hay una escena específicamente hichcockiana, la del desayuno, cuando la mujer de Otto sirve el café a los sacerdotes y pasa una y otra vez por detrás de Montgomery Clift, cuyas intenciones intenta adivinar. Después de la anodina conversación de los sacerdotes ocurre algo entre esta mujer y Clift, y todo se comprende gracias a la imagen...el diálogo dice una cosa y la imagen otra. No conozco a ningún director que sepa hacer esto o ni siquiera que intente hacerlo".