Ingrid Bergman ha sido, probablemente, la
mejor actriz que Hitchcock ha tenido a sus órdenes. Por
lo menos fue la que mejor supo adaptarse a la extraña personalidad
del director, entablando una amistad con él que duraría
hasta el día de su muerte. Juntos rodaron tres películas
que corrieron distinta suerte: la oscarizada e irregular Recuerda
(Spellbound), en la que interpretó
estupendamente a la fría psiquiatra Constance Petersen junto con un menos
acertado Gregory Peck, todo un clásico
hitchcockiano como Encadenados
(Notorius), una de sus actuaciones más recordadas y
sin duda su favorita (según sus propias declaraciones posteriores)
y Atormentada (Under
Capricorn), un rotundo fracaso comercial (que no artístico) en el que la
Bergman realizó una de las interpretaciones más memorables de su carrera (su
maravilloso monólogo de más de ocho minutos es aun hoy objeto de estudio en
muchas escuelas de interpretación) dentro de una película que Hitchcock había concebido únicamente pensando
en el lucimiento de la rubia actriz Sueca.
Como nota curiosa reseñar que Hitchcock mandó incluir en el guión de La soga (Rope) una escena en la que James Stewart y la Sra. Artwater hacen jocosos comentarios sobre diversas estrellas de Hollywood: "¿y qué le parece Ingrid Bergman?...absolutamente divina, del tipo virgo..." lo que denotaba la admiración y respeto que Hitchcock tenía hacia la que poco después pasó a ser la musa de Rossellini, "traición" artistica (y casi personal) de la que tardó muchos años en recuperarse...pese a todo la amistad continuó a lo largo de los años y la propia Bergman fue la encargada de presentar el último homenaje de Hollywood al maestro. Pocos días antes de morir, Hitchcock la recibió en su casa, totalmente hundido debido a su obligada jubilación: "Ingrid, me muero" le dijo con lágrimas en los ojos un hombre que no podía seguir viviendo sin el cine. Un par de años más tarde la protagonista de Casablanca moriría víctima del cáncer.